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PARAULA DE RAHOLA | Gran victoria en el Alguer. Llegarán más

La causa catalana ha vuelto a jugar y ganar una partida muy importante en el ámbito internacional. Carles Puigdemont es
un hombre libre en toda la Unión Europea. ¿Bueno, en toda? Excepto en el Reino de España, claro. El estado se sale de la armonía judicial de sus colegas por su manía enfermiza de perseguir y castigar a los díscolos independentistas catalanes. Y el exilio, con el expresidente y eurodiputado Puigdemont al frente, es la pieza más preciada de la cacería. El problema es que la escopeta del juez Pablo Llarena es como las de las ferias de fiesta mayor: torcida, tramposa y con balas de juguete. Por eso falla tanto y van enlazando un ridículo tras otro: el último, el que hemos vivido en Alguer y la Corte de Sasser.